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IFAPP celebrará en Roma su coferencia anual con el Patient Centricity como protagonista

Anna Jurczynska, de la Junta Directiva de AMIFE es miembro del Comité Científico de IFAPP’20.
Anna Jurczynska, coordinadora Grupos de Trabajo de AMIFE y Secretaria General de la IFAPP.

La Federación Internacional de Asociaciones de Médicos y Profesionales de la Industria Farmacéutica (IFAPP), que reúne a más de 1.000 profesionales de 22 países de todo el mundo y a la que pertenece AMIFE desde 1975, celebrará en Roma desde el 25 al 27 de marzo de 2020 la “Conferencia Internacional de Medicina Farmacéutica” (IFAPP’20), cuyo lema este año es “Patients Centered Medicines Development: Facts and Expectations”. La misión de la IFAPP ha sido siempre “fomentar la disponibilidad y el uso adecuado de medicamentos en beneficio de los pacientes y la sociedad”.

Pregunta (P.). ¿Nos podría avanzar los principales contenidos de la 20 Conferencia de la IFAPP?

Respuesta (R.). Los principales contenidos de ICPM 2020 están enfocados al papel del paciente y de las asociaciones de pacientes en el desarrollo de fármacos.

Además se debatirá, entre otros, el papel de la medicina de precisión en ensayos clínicos y en la práctica clínica, los retos actuales del desarrollo de medicamentos (consentimiento informado electrónico e investigación genética),  biomarcadores y medicina traslacional, formación continuada de profesionales de la industria farmacéutica, “Real World Evidence” y su papel en la seguridad de medicamentos, inteligencia artificial en la innovación farmacéutica, etc.

P. IFAPP’20 destaca la importancia de la participación del paciente en la Industria Farmacéutica. ¿A qué se debe?

R. Las asociaciones de pacientes se implican cada vez más tanto en los ensayos clínicos como en el desarrollo de fármacos. La industria farmacéutica es consciente de la importancia de dichas asociaciones a la hora de planificar, programar, preparar y desarrollar los ensayos cuya finalidad última es proporcionar fármacos en beneficio de los pacientes. Y por ello, se da voz a los pacientes – a través de sus asociaciones – para que puedan opinar, comentar e incluso influir en el proceso de desarrollo de medicamentos.

P. ¿Cómo está colaborando AMIFE con IFAPP’20

R. Al igual que en otras conferencias de IFAPP, AMIFE está participando activamente en el Comité Científico de este importante evento que congregará en Roma a unos 400 profesionales de la industria farmacéutica, CROs, universidades y agencias reguladoras.

“No se educa al médico para dar valor a lo que hace la industria”

Siete mil profesionales sanitarios forman parte de la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos de la Industria (Ifapp), que preside Honorio Silva, médico internista y farmacólogo, licenciado en Medicina por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), con una extensa experiencia como ejecutivo de la industria, profesor universitario e investigador clínico, y que ha concedido entrevista a CF con motivo del 40 aniversario de la Asociación española de Medicina de la Industria Farmacéutica (Amife), una de las treinta organizaciones que aglutina la Ifapp.

Es un convencido, porque así lo ha podido vivir en sus numerosos cargos internacionales en Pfizer, del valor que aporta la industria farmacéutica a la sociedad y al sector sanitario en particular, por eso lamenta que a los médicos no se les eduque en dicho valor. “Los médicos de la industria participamos en el desarrollo efectivo de medicamentos para que los pacientes accedan a la innovación, lo hagan a precios razonables y con garantía de calidad. Sin embargo, no se educa en el Grado en nada de eso, y hay un divorcio existencial entre industria y médicos”, lamenta. Y añade: “Cuando los médicos se acercan a la industria se dan cuenta de que es distinta, de que trabajan con estándares iguales o más elevados que los que tienen los propios médicos. Se puede hacer una buena Medicina trabajando para la industria”.

Silva, que es presidente electo de la Ifapp y tomará posesión en abril, informa de que uno de los objetivos de la federación es fomentar la profesionalización. Dice estar trabajando en el desarrollo del concepto de “competencias profesionales, que es la suma de conocimientos, habilidades, destrezas y aptitudes, porque el conocimiento no es suficiente para hacer las cosas”. Para el experto, uno de los problemas de las universidades tradicionales es que han basado la educación en el conocimiento, por lo tanto, “han generado profesionales que no se adaptan a las necesidades del mercado”. De ahí que su objetivo sea desarrollar programas de educación basados en competencias: “Uno sería una certificación profesional para trabajar en la industria”, apunta.

¿Y qué necesita el mercado de las farmacéuticas hoy? “Profesionales competentes”, insiste, que “puedan manejar las diversas facetas del desarrollo del medicamento”. La función médica es cada vez más requerida por la industria, sostiene, y no sólo para el desarrollo clínico o apoyar actividades comerciales sino que están proliferando los Departamentos de Asuntos Médicos.

En este sentido, subraya que ya no es suficiente con asegurar que un fármaco es eficaz y bien tolerado: “Hay que demostrar el valor, y, aunque hay muchas interpretaciones de este término, lo importante es que, además de aportar valor al arsenal terapéutico, la innovación tenga un precio razonable y fomente el uso racional”.

Detrás de esta máxima, más compleja en la práctica que sobre el papel, está la realidad tangible de la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. “No hay una fórmula mágica para garantizar la sostenibilidad, el acceso del paciente y el pago de la innovación igual que no hay un sistema sanitario ideal”. Y recuerda que la industria se adapta al mercado: “Se ponen precios que el mercado puede pagar”. Para Silva quizá el debate más complicado esté en lo que en Estados Unidos llaman DALY (disease adjusted life years), toda vez que existen fármacos que han curado o cronificado el cáncer, por ejemplo: “Cuánto vale una vida es lo que hay que preguntarse”.

No considera que sean tiempos de crisis en la innovación farmacéutica, aunque sí reconoce que el área de antibióticos o cardiovascular han perdido pie frente a enfermedades raras, por ejemplo. La colaboración entre Gobierno, sector privado y público podría ser una solución, concluye.

EL NUEVO RETO DE LA TRANSPARENCIA

El presidente de los médicos de la industria, Honorio Silva, aborda con CF el reto marcado tanto en Estados Unidos como en Europa de mejorar la imagen de este sector y ganar transparencia en las relaciones con los profesionales sanitarios. “Ha habido excesos -reconoce-, pero no son cotidianos. Ahora hay un sobrerreacción y las respuestas han sido exageradas -en Estados Unidos cualquier pago a médicos por encima de 10 dólares o más de 100 en un año, en pagos individuales, hay que declararlo-“, analiza.

Entiende que se ha creado una carga adicional para la industria, que tiene que registrar cada uno de los movimientos: “Esto genera anticuerpos en los médicos y fomenta compartimentos estancos, cuando lo que hay es que trabajar en colaboración”. En Estados Unidos, apunta, líderes de opinión que han estado “expuestos a la industria” no pueden participar en comités de revisión hospitalarios, “lo que significa que no necesariamente los más capacitados son los que van a tomar las decisiones sobre el uso de medicamentos”.

Fuente: Correo Farmacéutico