Sanidad ultima un sistema para definir «con objetividad» si un medicamento es innovador y financiarlo

Se está usando como base de este estudio piloto un total de 140 medicamentos ya autorizados y comercializados desde el año 2012

El director general de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) y Farmacia, Agustín Rivero, ha asegurado este jueves en Santander que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad espera tener a finales de septiembre una metodología que permita definir «con objetividad» si un medicamento es innovador o no y si el Estado lo financia.

Así, ha asegurado que es un estudio piloto encargado a una universidad y que está utilizando como base 140 medicamentos innovadores ya autorizados y comercializados desde el año 2012, y permitirá calcular un precio por parte de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos de la forma «menos subjetiva posible».

Durante su intervención esta tarde en el ‘XV Encuentro de la Industria Farmacéutica Española’, que patrocina la Asociación Nacional de la Industria Farmacéutica (Farmaindustria) y se celebra en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), ha aclarado que este tipo de metodologías «llevan su tiempo».

«No sé si la veré en una Comisión de Precios, pero será una herramienta importante para quien venga detrás», ha recalcado Rivero, quien ha incidido en que ésta es «una herramienta más» con la que se quiere tener una medición «académica» que se suma a otras herramientas actuales, como la relación coste-efectividad de los medicamentos innovadores.

De hecho, ha aclarado que el hecho de que esta metodología esté lista, según las previsiones, para finales del mes de septiembre «no quiere decir que se vaya utilizar en la próxima Comisión de Precios».

«ES IMPORTANTE» QUE HAYA CONSENSO ENTRE ADMINISTRACIÓN E INDUSTRIA

Rivero también ha asegurado que esta metodología «está abierta a toda crítica y aportación» porque pasará por las comunidades autónomas y la industria farmacéutica «para no discutir qué es innovación incremental o innovación decremental» y que tratará de dividir los medicamentos en un ‘grupo A’ –innovadores– y un ‘grupo B’ –no innovadores–.

En este sentido, ha ejemplificado que una vez definida la innovación de un medicamento, se podría llegar a negociar que un medicamento innovador cuesta entre 30.000 ó 40.000 euros por paciente o, si no es innovador, reducir los precios a entre 4.000 ó 5.000 euros.

De esta forma, además de reconocer que «no es fácil traducir la teoría a la realidad» a la hora de decidir qué es y qué no es innovación, ha reivindicado que «es importante» que haya consenso entre la Administración Pública y la industria farmacéutica en este aspecto.

Esto se debe, tal y como ha explicado, a que «cuanto más objetivas sean las decisiones y que la industria conozca la metodología, mucho mejor para todos».

Fuente: Telecinco