La industria innovadora reclama la adopción de la prescripción definida

«Siempre se habla del paciente empoderado pero a la hora de la verdad no se le deja decidir algo tan básico como es su tratamiento». Así de contundente se mostraba Juan Carlos Julián, coordinador general de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (Alcer), durante la celebración del Café de Redacción ‘El medicamento de marca como instrumento de ahorro en el SNS’ organizado por Wecare-u, donde los asistentes debatieron sobre los beneficios que aporta la industria innovadora y sus productos. Aquí, Juan Suárez, abogado de Faus & Moliner, destacó el «indudable» beneficio que aportan los fármacos de marca al Sistema Nacional de Salud (SNS) y abogó por la adopción de políticas estructurales que aporten mayor sostenibilidad.

En este sentido, Suárez criticó el sistema de precios adoptado a día de hoy. Un sistema, dijo, «poco amable con la marca» y que, a igualdad de precio, «establece la obligación de prescribir por principio activo, eliminando la libertad del paciente». A su manera de ver, esta situación es «poco entendible» y no hace más que provocar el enlace de diferentes compensaciones como se demuestra, apuntó, con la aprobación de la posibilidad de que las marcas puedan adoptar las siglas EFG.

En definitiva, Suárez consideró que el sistema de precios actual, «es un corsé que busca que el genérico obtenga cuotas de mercado similares a las registradas en países de nuestro entorno». A su manera de ver, apostar por un sistema de precios de referencia como el actual y, a la vez, por el genérico, «no son compatibles pues, al aplicarse conjuntamente, los efectos de las dos medidas tienden a anularse», explicó. De este modo, abogó por un sistema «más equilibrado y compensado». Para ello es necesario, puntualizó, «ver hacia donde queremos ir, adoptar una estrategia y valorar la posibilidad de que el paciente decida».

Efectos del RD 81/2014

Emili Esteve, director técnico de Farmaindustria, alertó sobre los posibles efectos que podrá tener la aplicación del Real Decreto 81/2014 en la libertad de prescripción. Este RD, por el que se establecen las normas para garantizar la asistencia sanitaria transfonteriza, una medida que modifica el RD 1718/10 sobre receta médica y órdenes de dispensación, establece la obligación de prescribir por principio activo a nivel nacional.

De esta manera, el médico «solo podría prescribir de forma directa por principio activo», un formato que se aplicaría a escala nacional, dijo. En cambio, si lo que se quiere recetar es un medicamento concreto y de marca, «se tienen que presentar razones y justificarlo». Esto supone, tal y como se puso de manifiesto en el café de redacción, coartar la prescripción del profesional y un perjuicio para la industria innovadora nacional. En este sentido, Esteve señaló que desde la patronal ya se ha interpuesto recurso contra esta normativa.

Por otro lado, el director técnico de Farmaindustria, aseguró que poner este modelo de receta en marcha implicará hacer cambios en los sistemas informáticos de todas las comunidades autónomas. «Son muchas las comunidades que nos han indicado que no tienen presupuesto para estas modificaciones», señaló Esteve.

Asimismo, el director técnico de la patronal de la industria innovadora, apostó por la necesidad de implantar un sistema de prescripción definida, «que indique de manera inequívoca, ya sea marca o genérico, para que el paciente no sufra cambios obligados en su tratamiento». A este respecto, desde la patronal de la industria innovadora llaman la atención sobre los beneficios que aportan los fármacos de marca; desde facilitar una mejor adherencia a los tratamientos para los pacientes, hasta en términos de farmacovigilancia.

Por su parte, Ana Molinero, vicepresidenta de la Sociedad Española de Farmacéuticos Comunitarios (Sefac), destacó también los perjuicios que ocasionan para el paciente el cambio constante en su tratamiento. «El paciente no entiende que, si el fármaco de marca vale lo mismo que el genérico, se le dispense el de marca y en ocasiones influye en su adherencia», apuntó. Al mismo tiempo, apuntó que «tanto los farmacéuticos como los pacientes tienen que invertir tiempo para explicar estos cambios a los pacientes y esto no es bueno ni para farmacéuticos ni para médicos, que tienen que emplear tiempo también en las consultas». Al final, sentenció, «nos estamos equivocando porque lo importante es fomentar la adherencia a los tratamientos porque, además, así evitas costes indirectos».

Fuente: El Global

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