Archivo de la categoría: Medicamentos

Navarra crea el registro de sospechas de reacciones adversas a medicamentos

Navarra ha creado el Registro de Sospechas de Reacciones Adversas a Medicamentos de Navarra, cuya finalidad es disponer de una base de datos específica a efectos de que los profesionales sanitarios y los ciudadanos puedan notificar al Centro de Farmacovigilancia de Navarra las sospechas de reacciones adversas asociadas a los medicamentos y que los usuarios del Centro de Farmacovigilancia de Navarra puedan gestionar estas notificaciones.

La creación y regulación de este registro, llevada a cabo a través de una orden foral que ha sido publicada en el Boletín Oficial de Navarra,  permitirá mejorar la notificación electrónica y el registro de las sospechas de reacciones adversas a medicamentos, por parte de profesionales sanitarios y ciudadanos.

Del mismo modo, la nueva aplicación permitirá la explotación y evaluación de la información con la finalidad de identificar riesgos previamente no conocidos o cambios de riesgos ya conocidos asociados a la utilización de medicamentos, lo que podrá incluir la realización de estudios de investigación o epidemiológicos. Por último, entre los objetivos declarados se encuentra garantizar una mayor seguridadpara el paciente.

Fuente: Diariofarma

Se crea la sociedad gestora del Sistema Español de Verificación de Medicamentos

La patronal de la industria farmacéutica (Farmaindustria), la de genéricos (Aeseg), el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (Cgcof) y la Federación Nacional de Asociaciones Mayoristas Distribuidores de Especialidades Farmacéuticas y Productos Parafarmacéuticos (Fedifar) han formalizado hoy la constitución de la sociedad que gestionará el Sistema Español de Verificación de Medicamentos (SEVeM), requerido por la Directiva Europea de Medicamentos Falsificados y su Reglamento Delegado, que deberá estar plenamente operativo en febrero de 2019.

A la firma de la constitución han asistido como testigos el secretario general de Sanidad y Consumo, Javier Castrodeza, y la directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), Belén Crespo.

De acuerdo con lo previsto en la normativa comunitaria, la industria farmacéutica adaptará sus líneas de producción para incorporar en los envases de los medicamentos unos dispositivos antimanipulación y un nuevo código bidimensional (datamatrix), que contendrá un número de serie único y aleatorio para cada envase. Estos números de serie serán volcados en un repositorio europeo, y las farmacias verificarán la autenticidad del envase mediante una conexión telemática correspondiente con el repositorio nacional antes de dispensar el medicamento al paciente. Esta verificación de extremo a extremo será completada por los mayoristas en aquellos casos de medicamentos con mayor riesgo de poder ser falsificados.

Evitar falsificados
El objetivo de la regulación europea es evitar el riesgo potencial de entrada de medicamentos falsificados en la cadena legítima de distribución, reforzando aún más las plenas garantías de los medicamentos que se dispensan en las farmacias. España se adapta a esta regulación europea, si bien el sistema de fabricación, distribución y dispensación seguido en nuestro país hace prácticamente imposible la entrada de medicamentos falsificados en el canal legal.

SEVeM comenzará su andadura en septiembre de este año con la incorporación del personal clave, y desde entonces y hasta febrero de 2019 se trabajará para hacer realidad este sistema de gran complejidad tecnológica con la involucración de todos los agentes. Las entidades firmantes están comprometidas para llevar a buen puerto esta importante iniciativa, que va a redundar, además de en la mejora de la seguridad de los medicamentos, en un mejor servicio a los pacientes.

«La razón de ser de la industria innovadora es poner al servicio de la sociedad nuevos medicamentos más eficaces para combatir la enfermedad. Y esto es indisociable de garantizar que lleguen a los pacientes que los necesitan de la forma adecuada. Por tanto, asumimos este reto como parte de ese compromiso con la seguridad y la accesibilidad, y en colaboración con el resto de agentes implicados en el medicamento», señala Antoni Esteve, presidente de Farmaindustria.

Raúl Díaz-Varela, presidente de Aeseg, comenta que, «a pesar de que prácticamente no han existido incidentes de falsificación de medicamentos genéricos, nos hemos puesto a trabajar con el resto de industria y las autoridades competentes para mejorar la seguridad de los medicamentos, como una muestra clara de nuestro compromiso con la salud de los pacientes».

El objetivo principal de este sistema de verificación, según Jesús Aguilar, presidente del Cgcof, «es dotar de una mayor seguridad, si cabe, al paciente, estableciendo mayores garantías dentro de la cadena legal de suministro de medicamentos. Un modelo donde el farmacéutico, como profesional sanitario, actuará una vez más como garante verificador ante el ciudadano de la autenticidad del medicamento dispensado».

Por último, Eladio González, presidente de Fedifar, destaca el hecho de que todos los agentes de la cadena del medicamento han logrado llegar a un acuerdo para crear un sistema que dé cumplimiento a la Directiva Europea de Medicamentos Falsificados.

Fuente: Diario Médico

Pfizer prohíbe el uso de sus medicamentos en ejecuciones

Más de 20 compañías estadounidenses y europeas ya habían impuesto restricciones al uso de sus productos para inyecciones letales. Con el paso dado por Pfizer, el mayor fabricante farmacéutico estadounidense, los 32 Estados que permiten la pena de muerte estarán obligados a recurrir, como ya venían haciendo ante los crecientes problemas de acceso, a fármacos en mercados alternativos o en el extranjero para cometer las ejecuciones. También podrán optar por otros métodos, como el fusilamiento de presos. Utah lo reinstauró en 2015.

“Desde hoy, todos los fabricantes aprobados por la FDA [la agencia supervisora del Gobierno estadounidense] han bloqueado sus ventas para uso en ejecuciones”, señaló en un comunicado la ONG británica Reprieve, que aboga por el fin de la pena capital. “Como el mayor y más conocido proveedor, el anuncio de Pfizer blinda la posición de la industria farmacéutica en las ejecuciones. Refleja una extendida incomodidad sobre el procedimiento y propicia preguntas fundamentales sobre la pena capital”.

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Estados Unidos es el quinto país del mundo en número de ejecuciones, por detrás de China, Irán, Pakistán y Arabia Saudí, según datos de 2015 de Amnistía Internacional. La pena de muerte, reinstaurada en 1976, hace de este país una anomalía en el mundo desarrollado y democrático.

Sin embargo, problemas legales y de acceso a medicamentos han propiciado un descenso de las ejecuciones en EE UU. En 2015, murieron 28 personas, muy lejos de las 98 de 1999, según datos del Centro de Información de la Pena de Muerte.

En el anuncio, Pfizer subraya que fabrica fármacos para “salvar vidas” y “objeta fuertemente” su uso para el castigo capital. La decisión llega un año después de que adquiriera Hospira, una empresa que produce siete medicamentos que pueden emplearse en ejecuciones. Hospira ha tratado, sin éxito, de que sus productos no se utilizarán en ejecuciones. Pfizer obligará ahora a los distribuidores a certificar que esos fármacos, ideados para pacientes, no lleguen a centros penitenciarios.

Creciente escasez de fármacos
La decisión de Pfizer llega tras las crecientes dificultades de acceso en los últimos años a los fármacos necesarios para matar legalmente a un preso. En 2014, Oklahoma suspendió una ejecución después de que el reo se convulsionara y murmurara media hora después de administrársele la inyección letal. El preso acabó muriendo poco después de un ataque al corazón. El año pasado, el Estado suspendió otra ejecución por temor a que fuera fallida por una mala combinación de medicamentos.

Problemas logísticos y el creciente boicot de fabricantes propiciaron que en 2010 las prisiones estadounidenses se quedaran sin pentotal sódico, el anestésico que se usaba para dormir al reo antes de inyectarle en vena las otras dos sustancias que acaban con su vida (el bromuro de pancuronio, que paraliza todos los músculos -excepto el corazón- y corta la respiración, y el cloruro de potasio, que detiene el corazón, provocando por tanto la muerte).

Ante la escasez, los Estados han tratado desde entonces de obtener fármacos en farmacias no autorizadas por la FDA o han experimentado con nuevos productos, lo que en algunos casos ha dado resultados fallidos.

Las ejecuciones han quedado inmersas en un aura de secretismo. Las autoridades han requisado medicamentos no autorizados que eran enviados desde el extranjero para utilizarse en ejecuciones. Y los tribunales han intervenido para dirimir si se estaban usando los medicamentos necesarios para minimizar el sufrimiento del reo.

Fuente: El País

El paciente, clave para el desarrollo de medicamentos

La colaboración con las organizaciones de pacientes es «imprescindible» para el desarrollo de medicamentos y para la toma de decisiones sobre acceso, tanto en las fases previas de investigación y desarrollo, como en las etapas posteriores a la autorización. Ésta es una de las conclusiones que se han expuesto en la jornada organizada este miércoles por la plataforma española de la Academia Europea de Pacientes (Eupati) junto a la Agencia Española del Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps).

El papel del paciente en decisiones médicas es crucial. En España, el Real Decreto 1090/2015 regula en su artículo 15 la necesidad de incorporar en los comités éticos vinculados con el desarrollo de ensayos clínicos un representante de los pacientes. Además, en los últimos años se ha impuesto la vsisión de que «ninguna intervención debería decidirse por cualquier entidad sin la participación plena y directa de los miembros del grupo afectado por esa intervención». Por esta razón, los pacientes necesitan estar bien preparados, así, con esta jornada se quiere contribuir a la profesionalización de las organizaciones de pacientes, dotándolas de herramientas útiles y facilitando su formación.

Por su lado, Eupati ofrece, a través de su biblioteca dinámica, recursos para capacitar y empoderar a los pacientes, promoviendo la correcta representación de sus intereses y derechos.

Fuente: Correo Farmacéutico

El filtro legal es la piedra angular del proceso de elección del nombre para un medicamento

Quien más quien menos se ha encontrado en la tesitura de no pronunciar correctamente el nombre de un medicamento por su dificultad. Del mismo modo que la nomenclatura de otros fármacos destacan por su simpleza.
El proceso de creación del nombre de un nuevo medicamento es complejo y lleno de obstáculos para los equipos de marketing de la industria. Como ocurre en el mercado farmacéutico, en función del tipo de medicamento, nombrar un fármaco cuenta con más o menos dificultades. Aunque existe una regla básica a tener en cuenta. Si el fármaco por bautizar es de prescripción la legislación impide que tenga referencias explícitas a su eficacia, mientras que si el fármaco es un Over the Counter (OTC) la legislación es más laxa y el nombre puede incluir los beneficios que lleva aparejados el medicamento en cuestión.
Tras esta aclaración inicial, se extrae que el filtro legal es la piedra angular sobre la que pivota la elección apropiada. De ahí que nombrar un medicamento es un ejercicio que depende tanto de la creatividad del equipo de marketing , de la agencia de naming o del departamento jurídico de la compañía.
El proceso de creación de un medicamento tiene tres partes. La primera es la fase de conceptualización donde se incluyen los distintas ideas a comunicar en el nombre. En el caso de medicamentos considerados publicitarios como se puede hablar de beneficios suele ser más sencillo. Es en esta primera parte, donde se define el mensaje que el nombre debe evocar y su morfología. A partir de ahí empieza la fase creativa, que consiste en desarrollar el máximo número de alternativas para enfrentarse a problemas de registro. En este punto es donde se aplican los diferentes filtros: jurídico, de marketing, fonético y morfo-sintáctico. Tras este proceso sobreviven un número indeterminado de nombres denominado Short List, que variará en función del si el medicamento es de prescripción y OTC.

Control lingüístico y jurídico 
En este punto es donde se inicia la fase de validación, en la que se vuelve a aplicar un control lingüístico, filtros de internet y jurídico a fondo y un test de nombres para que una vez despejada la ecuación resulten varias denominaciones definitivas. A partir de este momento comienza la parte más crítica y sensible de la elección de un nombre: el proceso de solicitud de marca. «Para nosotros el proceso de elegir un nombre es interno, ya que tenemos mucha experiencia, pero de vez en cuando con algún proyecto determinado en el que quiero una perspectiva diferente trabajamos con una agencia de naming en Barcelona», asegura a EG Katherine Rice, responsable de Marketing de Cuidado de la Salud de Cinfa.
En este sentido, Rice señala el principal escollo al que se enfrentan. «Se te puede ocurrir un nombre superbueno, pero puede estar registrado con anterioridad o puede ser muy parecido al de otra marca y la otra empresa se va a oponer. El proceso de naming tiene que conseguir el Trade Mark (nombre comercial). Cuando lo registras, existen tres meses para que cualquiera se pueda oponer», destaca. Para Rice el nombre perfecto «tiene que ser corto, autoexplicativo, memorable y que de alguna manera si puede indique la categoría», destaca la especialista de Cinfa en procesos de naming.
Por su parte, Ignasi Fontvila, propietario de la agencia de naming Nameworks indica los principales obstáculos ante los que se enfrenta a la hora de nombrar un fármaco de prescripción. «No se puede hablar de la eficacia de ese nuevo producto. La ley entiende que los medicamentos no son igual de eficaces en todos los organismos», señala Fontvila, que ha desarrollado más de 60 proyectos de este tipo —la mayor parte en prescripción— para la industria farmacéutica global en compañías como GSK, Boehringer Ingelheim, Almirall, Cinfa, Lacer, Esteve, Ordesa, Sanofi, Merck y para agencias internacionales de Estados Unidos, Francia o Suiza.
Fontvila indica que «hay cuatro maneras de abordar al medicamento de prescripción. Evocar al componente o principio activo. Hacer referencia a la indicación. Nombres que sutilmente recuerde algún beneficio final como por ejemplo Levitra contra la disfunción eréctil. Este tipo de nombre intenta evocar un beneficio final sin que sea evidente, ya que la ley lo prohibe. El cuarto es un nombre abstracto en función de la fonética.

Práctica habitual 
El ratio de rechazo de los nombres de los cuerpos regulatorios está cerca del 40 por ciento y eso que cuando un laboratorio somete a un nombre a la agencia norteamericana (FDA) o a la europea (EMA) «ya ha pasado una serie brutal de filtros», afirma Fontvila. Los laboratorios presentan 6 ó 5 nombres, de los que pasan 2 ó 3. «Existe una práctica por la cual las empresas registran, a parte del nombre interesado muchos similares para curarse en salud y evitar nombres similares por parte de la competencia, pero es una práctica habitual en todos los ámbitos, no solo en el campo farmacéutico», señala Fontvila.
Esto lo que provoca es que en el proceso de elección de un nombre, los laboratorios empiecen a trabajarlo de tres a cinco años de antelación, impensable en un producto de otro sector. «Normalmente empiezan a pensar el nombre cuando el ensayo clínico está en fase III, empiezan a encargar el tema de branding y definición de valores de marca», apunta Fontvila.
Otro de los aspectos más destacados es el coste de los servicios de una agencia de naming. «La horquilla de precio para un OTC oscila entre 5.000 y 8.000 euros en mercado local. Para una internacional puede variar mucho. Desde 800.000 euros a 30.000 euros. Depende de la agencia, el tipo de fármaco y el servicio que ofrezcas. Esto eran precios pre-crisis. Ahora no se pagan esa cantidades, ni las supergrandes», confiesa Fontvila.

Fuente: El Global

Los medicamentos contra la artritis encabezan la lista de los más vendidos en el mundo

Los diez fármacos más vendidos supusieron más de 85.000 millones de ingresos para sus fabricantes en 2015, un 5,2% menos. Las terapias contra la artritis y el cáncer son las más demandadas.

Los medicamentos superventas aportaron 96.235 millones de dólares (85.700 millones de euros) el año pasado a los laboratorios farmacéuticos que los comercializan, según datos recopilados por Bloomberg, que recogen los diez fármacos más demandados tomando como base los resultados facilitados por las multinacionales. Esta cifra supone un 5,2% menos que en 2014, un retroceso atribuido en parte a la pérdida de patentes en los mercados estadounidense y europeo y la llegada de rivales más baratos.

Varios de estos blockbusters son biológicos, lo que significa que para su fabricación necesitan organismos vivos o proceden de extractos de organismos vivos (frente a los fármacos de síntesis química). Por eso, son más costosos de investigar y de fabricar, cubriendo, en muchas ocasiones, nichos de mercado específicos, lo que hace que reporten elevados márgenes por sus precios elevados. Estos bajan exponencialmente una vez que se permite la entrada de competidores con productos similares. El coste de un genérico es, de media, entre un 80% y un 85% inferior al de uno de marca.

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Fuente: Expansión

Nuevos modelos de compañías farmacéuticas que comercializan medicamentos en España

Históricamente, en España había un tipo de entidades que podían comercializar medicamentos. Con la incorporación a la UE y la globalización, en los últimos años han surgido nuevos modelos de compañías en España.

Con estos cambios no siempre resulta fácil la interpretación de la normativa a aplicar para los profesionales de la industria farmacéutica que quieren establecer una nueva entidad en España.

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Fuente: Pharmatech

“Es irrenunciable que España dé cabida a los fármacos innovadores”

Belén Garijo, presidenta y consejera delegada mundial de Merck Healthcare.

Esta doctora en Medicina se encuentra entre las mujeres más poderosas de la industria farmacéutica en el mundo y también es una de las directivas españolas con más alto rango en una multinacional. Belén Garijo (Almansa, Albacete, 1960) ejerce desde 2013 como presidenta y consejera delegada global de Merck Healthcare, la división de medicamentos del gigante farmacéutico y químico alemán. Además es miembro del consejo de administración de BBVA y de L’Oréal.

A la que anteriormente fuese responsable europea de Sanofi, ahora le toca dirigir los destinos de los futuros fármacos de Merck. Por este cometido ganó el pasado año ocho millones de euros como remuneración. Recibe a este diario en Darmstat (Alemania), en la sede central de Merck tras la presentación de resultados de la firma, que batió su récord histórico de ingresos. La cifra de negocios de esta compañía creada en 1668 alcanzó los 12.800 millones en 2015, de los que 6.900 millones corresponden al negocio farmacéutico.

Pregunta. ¿Cuáles son los planes a futuro de la división farmacéutica?

respuesta. Nuestra estrategia está basada en tres pilares. El primero, mantener de una manera muy activa el core business de nuestros principales medicamentos ya en el mercado. El segundo, está orientado al negocio futuro, a la capacidad de generar innovación a nivel global, ganando productividad en la I+D. En los últimos cuatro años hemos rediseñado completamente el modelo y nos hemos centrado en tres áreas: oncología, inmunooncología e inmunología. El tercer pilar tiene que ver con la apuesta por mercados como EE UU o Asia.

P. ¿Cuáles son los planes en España?

r. En España tenemos una presencia industrial incomparable. En la planta de fármacos biológicos de Tres Cantos, que fabrica dos moléculas para todo el mundo, hemos tenido inversiones importantes en los últimos años. Esta es una de nuestras instalaciones más eficientes del mundo. Estoy convencida de que contribuirá a los nuevos medicamentos biológicos del grupo en el futuro.

P. ¿Prevén que nuestro país asuma la producción de nuevos fármacos?

r. Estamos justo en este momento en las reflexiones estratégicas sobre nuestra producción de medicamentos biológicos. Es una decisión que tomaremos en los próximos meses. La planta de Mollet del Vallés en Barcelona, por su parte, contribuye de manera muy activa a nuestro crecimiento en los mercados emergentes.

P. ¿Cómo ve el mercado español?

r. España sigue siendo un negocio enormemente importante para la compañía, ya que es uno de los cinco grandes mercados europeos. A pesar de los retos que hemos tenido, fundamentalmente por la fragmentación del mercado farmacéutico derivado del Estado de las Autonomías, y de la incertidumbre política, estoy segura de que la economía española está en el camino adecuado. Esperamos que cuando lancemos productos, España esté preparada para aprobarlos a la misma velocidad y con los mismos esquemas de financiación que en el resto de Europa.

P. ¿Cómo valora precisamente la incertidumbre política en España?

r. La veo con curiosidad desde Alemania, con una cierta preocupación como española, pero con una gran confianza en que vamos a salir adelante. Espero que prevalezca la sensatez y que la dinámica económica que vemos en estos momentos se mantenga.

P. El retraso en la formación de Gobierno, ¿perjudica la recuperación?

r. Existen las condiciones para que en España prosiga en la senda de crecimiento de los dos últimos años.

P. Un partido como Podemos en un futuro Gobierno, ¿podría romper esa senda de recuperación?

r. La diversidad política es la norma de la democracia y puede contribuir a que haya un cambio dirigido por las distintas fuerzas políticas y a un mayor equilibrio en las decisiones. Cualquier partido extremista no puede tener cabida en un entorno democrático. Debe haber decisiones compartidas, pero para nada extremismos que suenan hasta arcaicos. Yo leo los periódicos españoles todos los días. Al final, en Alemania existe una percepción de que España se ha recuperado y que ha hecho enormes esfuerzos. Todos deseamos que esa recuperación se mantenga.

P. Pasan los años y seguimos hablando de la fragmentación del mercado en España y de la dificultad para que los pacientes accedan a algunos fármacos innovadores.

r. Es absolutamente indisociable la situación de la industria farmacéutica con la situación sanitaria en España, donde hay un mercado altamente proteccionista y con un entorno que está financiado con fondos públicos. El problema de sostenibilidad en el futuro de la prestación sanitaria requiere que los diferentes stakeholderes se sienten a hablar. No es un tema coyuntural, hay que hablar de solución estratégica, que por un lado permita la sostenibilidad del sistema, y a la vez faculte a un sector como el farmacéutico continuar comercializando la innovación. Y esto no siempre está tan claro.

P. ¿Qué papel debe tener la industria?

r. Debemos ser parte de la búsqueda de soluciones. Pero el acceso a la innovación es un objetivo irrenunciable, porque hablamos de novedades terapéuticas que añaden valor para enfermedades en las que no hay tratamientos alternativos. Es irrenunciable que la sanidad española dé cabida a los fármacos innovadores. Los mecanismos de financiación han de revisarse de una manera profunda para favorecer el uso de esas terapias. Debemos ser capaces de encontrar una agenda común entre el sector farmacéutico y los financiadores públicos.

P. ¿Qué tipo de mecanismos?

r. No tengo la solución. Este tema me emociona, aunque después de 10 años seguimos hablando de las mismas cosas. Es un asunto que ha exigido enormes esfuerzos al sector farmacéutico, que ha visto en riesgo sus objetivos de innovación. Además, el sistema de financiación tiene más problemas que el gasto farmacéutico. Tenemos que elegir. No podemos tener todo. La solución pasará por abordar de una manera más eficiente los problemas estructurales, como el problema de financiación y no solo en el caso de los fármacos.

P. ¿Por ejemplo un copago?

r. No quiero hablar del copago. Es políticamente incorrecto.

P. ¿Está mal visto decirlo?

r. Ahora ya existe un nivel de copago para los fármacos según las rentas. Ya se han establecido medidas en función de los ingresos. Quien más tenga debe pagar más, igual que pagamos a Hacienda. Este tema no debe tratarse solo a nivel político, porque tiene un altísimo componente de reformas para asegurar la sostenibilidad del sistema, ya que los fondos públicos son limitados. Si queremos siguen garantizando la equidad, hay que ir a reformas estructurales. Hay que planteárselo como un pacto de Estado, con todos los actores implicados, y mirando el largo plazo. Lo que no ayuda es que se siga considerando un tema político tabú y la industria se siga considerando como el malo de la película. No refleja para nada la situación, ya que el sector farmacéutico está haciendo un enorme esfuerzo por traer innovaciones terapéuticas para solucionar enfermedades muy graves y crónicas y esto tiene un coste.

P. Hablando de malos de la película, la industria no se quita la mala reputación.

r. ¿Estamos libres de que un empleado pueda tener una conducta poco ética? Pues seguramente no, pero pienso que no hay nada mejor que la ética y la innovación como carta de presentación. La mala imagen del sector farmacéutico es altísimamente inmerecida. Si todavía existe esta percepción es porque solo se ha comunicado lo malo. No se muestra que la industria ha contribuido a curar muchas enfermedades ni a los profesionales con un gran talento en el sector. Yo tengo la enorme responsabilidad, como ejecutivo senior, de que se nos conozca por las contribuciones que hacemos a la salud. Las críticas injustificadas y poco factuales al sector farmacéutico me producen una enorme frustración.

Fuente: Cinco Días

Los medicamentos contra la diabetes y el colesterol, los más vendidos

La atorvastatina lidera las ventas en España, junto a los fármacos que luchan contra la diabetes, con Sanofi y Cinfa como laboratorios.

Diabetes, colesterol, hipertensión o dolores de cabeza. Los medicamentos más vendidos el año pasado en las oficinas de farmacia tienen como característica común que combaten algunas de las enfermedades más características de los países desarrollados, reflejando los cambios en el estilo de vida y la alimentación y el envejecimiento de la población.

Las ventas de medicamentos con receta aportaron el año pasado un negocio de 14.173 millones de euros a las farmacias, un 1,7% más. Dentro de este segmento de prescripción, los fármacos de marca (que llevan asociada una patente registrada por un laboratorio, lo que impide que otro lo comercialice) apenas crecieron un 0,6% en valor (atribuido sobre todo al control del gasto sanitario), pero siguen representando ocho de cada diez euros que se mueven en este canal de venta y el 60% de las unidades que se dispensan.

Fuente: Expansión

La industria pide separar las patentes del debate del precio de los fármacos

Los medicamentos son parte de la solución, y no el problema. Esta frase resume, en pocas palabras, la contundente respuesta del sector farmacéutico innovador a la consulta lanzada en torno al documento elaborado por el panel de expertos asesores en Salud de la Comisión Europea, que cree que ha llegado la hora de desvincular el precio de los fármacos de la I+D. Lejos de representar una salida, el sector alerta de que esta iniciativa puede ser contraproducente y pide que los pagadores se responsabilicen de sus tareas a la hora asegurar el acceso, desarrollando un modelo de precios y reembolsos que recompense la innovación y el valor.
Aunque todavía se desconocen cuántas respuestas ha recabado la consulta, la Efpia, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos y la Alianza Europea para la Medicina Personalizada no han tardado en hacer públicas sus aportaciones. En ellas, desmontan punto por punto las conclusiones en política farmacéutica de los expertos, que consideran carentes de evidencia y análisis. Parten para ello del papel que la industria farmacéutica juega a la hora de mejorar los resultados en salud y asegurar el acceso a los medicamentos y que, según ellos, «no está suficientemente reconocido» por los asesores de la Comisión. Citan en concreto los estudios de la OMS o la OCDE (obviados en el informe europeo) que señalan que la falta de acceso a los medicamentos «también está relacionada con ciertas políticas de precios y reembolsos de los estados miembro».
Otra buena parte de las respuestas del sector tienen que ver con las llamadas a la viabilidad de los sistemas sanitarios. La Efpia y la Cámara de Comercio reprochan a los expertos que vinculen los precios de los medicamentos y los problemas de sostenibilidad fiscal de los estados, pero obvien otros datos que pueden influir en la toma de decisiones. Por ejemplo, que desde 2010 el gasto farmacéutico ha bajado una media del 2 por ciento en los países de la OCDE mientras que el gasto sanitario ha crecido un 1,5 por ciento; o todos aquellos que suponen reconocer el valor del medicamento: entre 2004 y 2013 el número de muertes por sida ha caído en Europa un 75 por ciento; desde 1990, los ratios de muerte por cáncer han caído otro 22 por ciento y las nuevas terapias de la hepatitis C tienen ratios de curación de más del 95 por ciento.
Ante la creciente presión que el medicamento y la industria farmacéutica están recibiendo a nivel europeo y en los estados miembro, la Efpia asegura que es necesario debatir sobre el acceso a los servicios sanitarios y al establecimiento de los precios de los fármacos, pero no limitarse al coste de los mismos ni tocar el sistema de patentes.

El coste de la I+D
Esta afirmación viene basada en los costes de la I+D. Entre 1998 y 2014 se han sucedido 123 intentos fracasados de desarrollar un medicamento contra el alzheimer, recuerda la Cámara de Comercio, que solicita un reconocimiento de que el actual sistema de I+D+i constituye «una inversión de riesgo» y merece ser tratado como tal por políticas que minimicen dichos riesgos y recompensen adecuadamente el esfuerzo de las compañías.
Bajo esta premisa, el sector se muestra manifiestamente en contra de la propuesta estrella del informe de los expertos de desvincular precio e I+D, que podría tener como resultado un descenso de la inversión privada en las tareas de investigación y también arriesgar la posición de Europa como líder en innovación en ciencias de la vida. La Efpia apoya una transición «rápida y efectiva» al mercado fuera de patente, pero defiende que dicha transición no debería verse acelerada «minando las patentes como vía para solucionar cuestiones relacionadas con los precios».
Frente a ello, el sector innovador cree necesario ahondar en estrategias de colaboración público-privada que están demostrando su éxito, como la Iniciativa de Medicamentos Innovadores y otras medidas de tipo político, que permitan acelerar los procesos de desarrollo de los fármacos y flexibilicen el camino de su aprobación. Asimismo, apuesta por dar a la evaluación económica el uso que, en teoría, debería tener: apoyar la toma de decisiones informadas para nuevas y viejas tecnologías. En la práctica, el sector cree que este objetivo se ha visto desvirtuado hasta convertirse simplemente en una herramienta para adoptar decisiones de desfinanciación.
Al ubicar el foco del problema fuera del medicamento, el sector insiste en la necesidad de afrontar cambios en la política sanitaria, pero a través de soluciones diferentes a las que, por ejemplo, se están planteando desde el Europarlamento. Por ejemplo, en cuestiones de transparencia, la Cámara de Comercio y la Efpia consideran que una transparencia absoluta podría ser perjudicial en Europa, teniendo en cuenta el impacto del sistema de precios de referencia internacional. Un sistema que, añaden, tiene mucho que decir en relación a los problemas de acceso, ya que está vinculado a retrasos en muchos países. En su lugar, solicitan que se apueste por un sistema de precios diferenciales en función de las condiciones socioeconómicas de cada país. También en cuestiones de transparencia defiende el sector que el pago de tasas a la EMA no enturbia ninguna de las decisiones de la Agencia, máxime cuando éstas las toman representantes de los estados miembro.
También matizan otra de las propuestas estrella que se somete a estudio en Europa: las compras centralizadas, dice la Efpia, «pueden ser beneficiosas en ciertas situaciones y para ciertos fármacos», pero no para todos, ni para todos los estados ya que sus necesidades pueden variar. Además, habría que observar cuestiones relativas a la competencia y vigilar que estos procesos no distorsionan el mercado «limitando de facto el número de proveedores».

Fuente: El Global