Pfizer y Allergan confirman su fusión

Pfizer sigue adelante y procede a la fusión con de Allergan para crear el mayor grupo de salud del mundo por delante de Johnson & Johnson. La operación por la que la dueña del Viagra se combinará con la del tratamiento Botox está valorada en casi 160.000 millones de dólares (el equivalente a 150.500 millones de euros), que se abonarán principalmente mediante un intercambio de acciones. La empresa que nazca de la mayor fusión del sector farmacéutico y la segunda de la historia tras la de Vodafone y Mannesmann, mantendrá el nombre de Pfizer aunque cambia su sede fiscal.

La multinacional estadounidense paga el equivalente a 363,63 dólares por cada título de su rival. La operación, que se espera esté completada para la segunda mitad de 2016, está rodeada de controversia por sus implicaciones fiscales. Allergan tiene sede en Dublín (Irlanda), donde el impuesto de sociedades (12,5%) es más favorable que en Estados Unidos (35%), ventaja a la que sacará tajada Pfizer, una de las mayores corporaciones del país.

La compra se formaliza, de hecho, solo cuatro días después de que el Departamento del Tesoro de EE UU presentara nuevas medidas para dificultar la “inversión fiscal”, operaciones corporativas por las que empresas de gran tamaño adquieren a competidores más pequeños con sede fiscal en países más ventajosos. Es lo que acaba de hacer Burger King con la cadena de cafeterías canadiense Tim Hortons. Es una maniobra que se hace en papel, porque la actividad no cambia.
Técnicamente, el acuerdo está estructurado mediante lo que se conoce como una “fusión inversa”. Allergan es la que adquiere Pfizer para poder beneficiarse de esta artimaña fiscal legal. Es una estrategia similar a la que hizo la dueña de Restasis cuando el año pasado se fusionó con Actavis. Pero en la práctica será la compañía del Lipitor la que controle todo el negocio, con Ian Read como presidente ejecutivo. Brent Saunders hará de “número dos”.
La compañía combinada, con un valor bursátil superior a los 320.000 millones, tendrá unos ingresos próximos a los 63.000 millones de dólares, de acuerdo con los resultados del ejercicio 2014. Venderá desde vacunas y medicamentos para un amplio número de enfermedades, además de desarrollar tratamientos para condiciones más complejas como la artritis reumática, el Alzheimer o el cáncer. Allegar acaba de vender su negocio de genéricos a Teva.

Sector en consolidación
La operación protagonizada por Pfizer es un nuevo paso en el proceso de consolidación que vive la industria farmacéutica desde hace dos años. El año pasado la firma neoyorquina intentó hacerse con el control de la británica AstraZeneca, también por sus ventajas fiscales, pero esa operación no prosperó debido al revuelo político. Ahora, como entonces, defiende que estos ahorros le permitirán destinar más efectivo a la investigación y desarrollo de nuevos tratamientos.

“Dispondremos de mayor flexibilidad financiera para seguir con el descubrimiento y en desarrollo de nuevos medicamentos más innovadores para nuestros pacientes”, insistió Read en la presentación de la oferta, dejando claro que la compañía seguirá invirtiendo en EE UU. Aunque la atención en esta operación se concentró en el aspecto fiscal, las dos compañías se necesitan para poder crecer.

Pfizer está viendo como muchas de sus patentes expiran y busca ampliar su cartera de productos para elevar los ingresos. Allergan, que fue tanteada por Valeant, necesita por su parte la estructura logística de su rival para poder llegar a otros mercados internacional.”Es una combinación altamente estratégica que une dos gigantes para cambiar las vidas a mejor”, añade Saunders.

Wall Street recibió el anuncio con caídas del 2% en las dos compañías, mientras el ruido político que rodea a la fusión amenaza con crecer en plena campaña a las presidenciales de 2016. La valoración que hace Pfizer de Allergan es un 30% superior al precio por el que se pagaban sus títulos el pasado 28 de octubre, cuando se conoció que las dos sociedades estaban negociando la fusión.