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El 64% de las compañías farmacéutica no tiene cuenta específica para España en redes sociales

El 64 por ciento de las compañías farmacéutica no tiene cuenta específica para España en redes sociales, según se desprende del I Estudio de Presencia Digital de la Industria Farmacéutica, que recoge datos de 72 laboratorios farmacéuticos, y analiza la transformación digital de esta industria.

“La industria farmacéutica, en concreto, está muy anclada al mantra de la “dificultad regulatoria”, lo que limita las posibilidades de interacción con los clientes. También sufre por la endogamia profesional, con escasa incorporación de profesionales formados en otros ámbitos de negocio. La sensación que trasmite es que quiere hacer algo, pero todavía no sabe bien cómo”, saca en conclusión el informe elaborado por la consultora de salud Luzán 5.

Del 36 por ciento que sí cuenta con perfiles españoles en redes sociales, el 92,3 por ciento están en Twitter, 46,2 por ciento en Facebook y Youtube y 30,8 por ciento en LinkedIn. Los laboratorios más presentes -con 3 o más cuentas- están principalmente relacionados con los genéricos o el autocuidado, donde es más frecuente la comunicación con el consumidor final y los farmacéuticos.
MÁS 90% TIENE WEB CORPORATIVA
Un 93 por ciento de los laboratorios estudiados tiene su web en pleno funcionamiento y su contenido es específico del mercado español. De éstos, un 64 por ciento ha desarrollado sus propias plataformas, mientras que el 12,5% opta por WordPress. El resto se decanta por soportes menos conocidos como Liferay, Joomla o Adobe Experience Manager.

La mayoría deja así de lado la versatilidad de plataformas totalmente personalizables como WordPress por otras que son más proclives a presentar problemas. Por ejemplo, el 55,5 por ciento no tiene sus webs optimizadas para la visualización en dispositivos móviles, y el 40 por ciento tiene más de un enlace roto, por lo que se resienten tanto la experiencia de usuario como el posicionamiento SEO.

Por otra parte, un 87,5 por ciento de los laboratorios tiene Google My Business, pero el 60,3 por ciento no lo ha reclamado aún, lo que se traduce en pérdida de control sobre el perfil que ofrece Google de la empresa y menor visibilidad. Esto último se acentúa al observar que únicamente el 15 por ciento tiene “web de producto”. El resto ofrece listados con sus fármacos, pero no páginas específicas para los más importantes.

El 36 por ciento de las webs analizadas cuenta con un Campus Docente, a través del cual canalizan sus iniciativas de formación. El problema surge al encontrar acciones de una misma compañía, una misma área y hasta de un mismo producto creadas desde cero en cada ocasión y sin un estilo corporativo. “En ese sentido falta comunicación interna y una figura que aglutine las estrategias”, advierten.

Fuente: Infosalus

La falta de legislación no debe poner barreras de entrada a la industria en las redes sociales

Actualmente no existe en Europa una normativa clara sobre los límites o barreras de la industria farmacéutica en el uso de las redes sociales. No obstante, esta falta de legislación no puede ser excusa para que las compañías sigan obviando unos canales que pueden ser claves para potenciar la imagen de marca. Así lo asegura Ángel González, CEO de la compañía especializada en social media Ideagoras, que apunta al potencial que presentan estas redes para el sector farmacéutico. “En Europa es cierto que las compañías se encuentran con la falta de una legislación específica; a día de hoy no se puede hablar de producto, de principio activo o incitar a la prescripción, pero independientemente de estas barreras, la industria tiene mucha comunicación que aportar”, explica.
A su manera de ver, la industria farmacéutica siempre ha tenido una imagen distante de cara a la sociedad. “Mientras otros sectores han logrado acercarse más a los ciudadanos, la industria farmacéutica siempre se ha visto más lejana, a pesar de que la aportación que realiza a la sociedad es vital”, asegura. Por este motivo, la presencia en las redes sociales se presenta como una gran oportunidad para cambiar esta imagen, creando lazos de proximidad con los ciudadanos. Además, su presencia puede ser clave a la hora de ofrecer información clara y veraz, frenando movimientos que pueden crear confusiones sanitarias en los usuarios como, por ejemplo, explica, los creados antivacunación.
Las redes sociales, señala, presentan “un mercado muy amplio, que es el de las conversaciones y que puede duplicar el valor de la publicidad adicional”, lo que demuestra el potencial de estas nuevas herramientas. Twitter es la red social que más puede aportar a la industria, según González. “Hay que tener en cuenta que entre el 70 y el 80 por ciento de las conversaciones de salud en las redes sociales se producen en Twitter”, señala. Pero aquí lo esencial es no centrarse en el número de seguidores, sino “estar presente con valor significativo, aportando contenidos de interés y creando una comunidad en torno a la que se pueda crear una relación bidireccional”.
Para ello es necesario desarrollar una buena estrategia de entrada que se base en tres principios fundamentales, explica; “escuchar a los seguidores, compartir información de relevancia para ellos y, sobre todo, dialogar”. Con estas tres premisas, la compañía puede crear un lazo fuerte y cercano con sus stakeholders, dice.
Compañías como Merck Serono, Sanofi, Bayer, Roche o Boehringer Ingelheim, son un claro ejemplo del buen hacer en este campo, según González. “No hablamos del número de seguidores que puedan tener, sino de la relación que han creado con la comunidad, aportando contenidos relevantes”. Además, también señalo el gran trabajo realizado por la patronal del genérico Aeseg en Twitter. “Han sabido crear una gran comunidad, ganarse un gran reconocimiento y, sobre todo, saben usar la imagen para acercarse a sus seguidores”.
Aportar información
Por su parte, el director general de Ilusionlabs, José Antonio Alguacil, considera que ya son “muchos de los grandes laboratorios que hacen uso de las redes sociales para comunicar y difundir su contenido”. No obstante, asegura, muchas compañías “están por estar” y se limitan a compartir información corporativa o notas de prensa sin generar interacciones. En este sentido, considera que las compañías no solo tienen la oportunidad sino el deber “de aportar información y contenidos sanitarios veraces a la sociedad”.
Uno de los grandes errores de la industria identificados por Alguacil es la reticencia de muchas compañías a crear perfiles nacionales. “Muchos de los laboratorios prescinden de crear un perfil específico para España y decide alojar los contenidos y remitir al usuario al perfil global de la compañía, que por lo general suele estar en otro idioma”, explica. “Esto es un gran error porque muchos pacientes no saben inglés y necesitan información sobre patologías o campañas que puedan comprender perfectamente”, señala.
Por otro lado, destaca la falta de utilidad que se le da a Youtube. De hecho, señala, un reciente informe de la empresa ContentedLondon asegura que los vídeos son compartidos 12 veces más que en otras redes sociales. Además, otro estudio realizado por la Interactive Advertising Bureau (IAB) asegura que ver vídeos y escuchar música es la segunda actividad más realizada en redes sociales, después del uso meramente social. Este mismo informe sitúa a Youtube como la red social mejor valorada de todas. “Todos estos datos muestran lo que puede aportar Youtube pero las compañías aún no saben cómo lanzarse a este canal”, asevera.
Por último, como consejo para generar un mayor tráfico en las redes sociales, Alguacil hace referencia a las campañas específicas o los días mundiales. Crear hagstags aprovechando estas oportunidades genera una gran viralidad y muy buenengagement, además de ayudar a posicionar la marca en una franja muy positiva, señala el experto en social media. “Gracias a este tipo de campañas el laboratorio consigue una gran vinculación con el público en general y en especial con los pacientes”.
Regulación en Estados Unidos
Hace precisamente un año que la FDA publicó dos guías sobre el uso de redes sociales en la industria farmacéutica. Uno de los puntos más controvertidos es el que se refiere al uso de la red social Twitter. Aquí, la FDA requiere que si las farmacéuticas utilizan esta plataforma para promocionar los beneficios de sus medicamentos, deberán obligatoriamente informar de todos los efectos secundarios, incluso los más nocivos, condensados en los 140 caracteres que te permite Twitter. En concreto, la regulación afirma que si una empresa “concluye que no puede comunicar en un mismo tweet los beneficios y la información de los riesgos de su producto, así como otro tipo de información requerida, entonces la empresa debería reconsiderar usar Twitter para este tipo de mensajes promocionales”. Igualmente, conscientes de las limitaciones de espacio de esta red social, la agencia norteamericana ve necesario que las compañías inserten un enlace que derive al usuario a una página donde pueda disponer de toda la información sobre el medicamento o el producto en cuestión.
Por otro lado, la agencia estadounidense también se refiere a la utilización de iniciativas de posicionamiento web en Google y Yahoo. Aquí destaca también la necesidad de que las compañías informen de efectos adversos y que incluyan enlaces a páginas con toda la información requerida. Además, en cuanto a la publicación de perfiles en Facebook, Google+ u otras redes sociales, la FDA recomienda que, antes de su publicación, se permita que la organización revise toda la información aportada para que esta pueda ser comprobada y verificada. Estas guías fueron recibidas con bastantes recelos por parte de la industria norteamericana pues, tal y como aseguró la patronal estadounidense PhRMA “se traducirá en una mayor presencia de información errónea en la Red”.
Fuente: El Global

Nuevo sistema para detectar los efectos adversos de los medicamentos usando las redes

Investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid han desarrollado un nuevo sistema para detectar los efectos adversos de los medicamentos siguiendo en tiempo real la información sobre salud que generan los pacientes en redes sociales como Twitter o blogs especializados.

La categoría de salud es la tercera más buscada en Google, ya que cada cinco segundos se realizan 170.000 búsquedas sobre este campo, y de ello han sido conscientes los investigadores que han creado este prototipo, en el marco del proyecto de investigación europeo TrendMiner.

Este prototipo, según explica una de estos investigadores, Isabel Segura Bedmar, del departamento de Informática de la Universidad Carlos III, permite analizar los comentarios en redes sociales por medio de técnicas de procesamiento del lenguaje natural.

Con estas técnicas, las descripciones coloquiales de los pacientes se “traducen” a datos manejables en estudios comparativos que permitan la obtención de patrones y tendencias.

Según la investigadoras Paloma Martínez, del Laboratorio de Bases de Datos Avanzadas de esa misma universidad, “estos datos pueden también combinarse con los obtenidos de otras fuentes, como son las historias clínicas electrónicas de los pacientes, en las que aparece información muy útil sobre diagnósticos o tratamientos”.

El prototipo que han creado para analizar comentarios en redes sociales incorpora un procesador lingüístico basado en una tecnología comercial que reconoce las menciones de fármacos, efectos adversos y enfermedades.

El sistema visualiza la evolución de estas menciones y sus “coocurrencias”; es decir, registra qué fármacos se mencionan y con qué efectos adversos.

Por ejemplo, el sistema monitoriza fármacos pertenecientes a la familia de los ansiolíticos, y para ello no solo tiene en cuenta las menciones de los principios activos o medicamentos genéricos de este grupo (entre otros el lorazepam y el diazepam), sino también las marcas comerciales (como el orfidal).

Esta tecnología, según José Luis Martínez Fernández, también del departamento de Informática, la podría emplear también una farmacéutica para “saber qué se está diciendo de un fármaco o para recabar sospechas sobre efectos adversos, y así complementar las notificaciones recibidas por los canales tradicionales”.

Fuente: República de las Ideas

Redes sociales para monitorear efectos adversos a medicamentos

Científicos de la Universidad Carlos III de Madrid han creado un sistema informático capaz de extraer y traducir el lenguaje coloquial de redes sociales como Twitter en datos para monitorear los efectos adversos de diversos medicamentos, en tiempo real.

Actualmente los efectos o reacciones adversas a medicamentos son un problema importante de seguridad en el campo de la salud. Estos se refieren a los efectos dañinos y no intencionados que producen los fármacos en el tratamiento de enfermedades y profilaxis. En Estados Unidos, por ejemplo, son la cuarta causa de muerte en pacientes hospitalizados.

Cada 5 segundos se realizan 170.000 búsquedas en Google sobre salud, lo que convierte a este campo en la tercera categoría más buscada, explican los investigadores. “Los ciudadanos generan ahora mucha información, de modo que las redes sociales pueden ser una valiosa fuente para descubrir efectos adversos de los medicamentos una vez el fármaco ha finalizado la fase de ensayos clínicos y empieza a comercializarse”, dijo Isabel Segura Bedmar, responables de la investigación.

La gran cantidad de datos que deben almacenarse, su variedad y la velocidad con la que se ven modificados hacen de este un problema típico de big data.

El prototipo que han creado estos científicos, en el marco del proyecto de investigación europeo TrendMiner,permite analizar los comentarios en redes sociales por medio de técnicas de procesamiento del lenguaje natural (PLN). Gracias a estas técnicas, las descripciones coloquiales de los pacientes se “traducen” a datos manejables en estudios comparativos que permitan la obtención de patrones, tendencias, etc.

“Estos datos pueden también combinarse con los obtenidos de otras fuentes, como son las historias clínicas electrónicas de los pacientes; en ellas aparece información muy útil sobre diagnósticos, tratamientos, etc., también descrita en gran parte en lenguaje natural, por lo que es necesario codificarla y convertirla en información estructurada con la que poder trabajar”, explica otra de las investigadoras, la profesora Paloma Martínez.

El prototipo que han creado para analizar comentarios en redes sociales incorpora un procesador lingüísticobasado en MeaningCloud, una tecnología comercial para análisis de big data de la empresa Daedalus, que reconoce las menciones de fármacos, efectos adversos y enfermedades. El sistema visualiza la evolución de estas menciones y sus “coocurrencias”, es decir, registra qué fármacos se mencionan y con qué efectos adversos.

Por ejemplo, el sistema monitoriza fármacos pertenecientes a la familia de los ansiolíticos y para ello no solo tiene en cuenta las menciones de los principios activos o medicamentos genéricos de este grupo (entre otros el lorazepam y el diazepam) sino también las marcas comerciales (como el Orfidal). Todas estas menciones se pueden analizar además en relación con sus efectos terapéuticos y sus efectos adversos como los temblores.

“Esta tecnología la podría emplear también una farmacéutica para saber qué se está diciendo de un fármaco, por ejemplo, o para recabar sospechas sobre efectos adversos y así complementar las notificaciones recibidas por los canales tradicionales”, agrego.

Hay partes de informes médicos, notas o historias clínicas “que son difíciles de procesar, por lo que no se está trabajando en ello, y esta técnica podría ayudarnos a sacar el máximo rendimiento a ese contenido”, explican los investigadores. “El reto es transformar esos textos, que actualmente se almacenan sin analizar, en información estructurada, lo que permite que se pueda utilizar con fines clínicos y epidemiológicos para adquirir nuevo conocimiento o analizar tendencias que faciliten la toma de decisiones”.

Fuente: Uno Cero