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“Es irrenunciable que España dé cabida a los fármacos innovadores”

Belén Garijo, presidenta y consejera delegada mundial de Merck Healthcare.

Esta doctora en Medicina se encuentra entre las mujeres más poderosas de la industria farmacéutica en el mundo y también es una de las directivas españolas con más alto rango en una multinacional. Belén Garijo (Almansa, Albacete, 1960) ejerce desde 2013 como presidenta y consejera delegada global de Merck Healthcare, la división de medicamentos del gigante farmacéutico y químico alemán. Además es miembro del consejo de administración de BBVA y de L’Oréal.

A la que anteriormente fuese responsable europea de Sanofi, ahora le toca dirigir los destinos de los futuros fármacos de Merck. Por este cometido ganó el pasado año ocho millones de euros como remuneración. Recibe a este diario en Darmstat (Alemania), en la sede central de Merck tras la presentación de resultados de la firma, que batió su récord histórico de ingresos. La cifra de negocios de esta compañía creada en 1668 alcanzó los 12.800 millones en 2015, de los que 6.900 millones corresponden al negocio farmacéutico.

Pregunta. ¿Cuáles son los planes a futuro de la división farmacéutica?

respuesta. Nuestra estrategia está basada en tres pilares. El primero, mantener de una manera muy activa el core business de nuestros principales medicamentos ya en el mercado. El segundo, está orientado al negocio futuro, a la capacidad de generar innovación a nivel global, ganando productividad en la I+D. En los últimos cuatro años hemos rediseñado completamente el modelo y nos hemos centrado en tres áreas: oncología, inmunooncología e inmunología. El tercer pilar tiene que ver con la apuesta por mercados como EE UU o Asia.

P. ¿Cuáles son los planes en España?

r. En España tenemos una presencia industrial incomparable. En la planta de fármacos biológicos de Tres Cantos, que fabrica dos moléculas para todo el mundo, hemos tenido inversiones importantes en los últimos años. Esta es una de nuestras instalaciones más eficientes del mundo. Estoy convencida de que contribuirá a los nuevos medicamentos biológicos del grupo en el futuro.

P. ¿Prevén que nuestro país asuma la producción de nuevos fármacos?

r. Estamos justo en este momento en las reflexiones estratégicas sobre nuestra producción de medicamentos biológicos. Es una decisión que tomaremos en los próximos meses. La planta de Mollet del Vallés en Barcelona, por su parte, contribuye de manera muy activa a nuestro crecimiento en los mercados emergentes.

P. ¿Cómo ve el mercado español?

r. España sigue siendo un negocio enormemente importante para la compañía, ya que es uno de los cinco grandes mercados europeos. A pesar de los retos que hemos tenido, fundamentalmente por la fragmentación del mercado farmacéutico derivado del Estado de las Autonomías, y de la incertidumbre política, estoy segura de que la economía española está en el camino adecuado. Esperamos que cuando lancemos productos, España esté preparada para aprobarlos a la misma velocidad y con los mismos esquemas de financiación que en el resto de Europa.

P. ¿Cómo valora precisamente la incertidumbre política en España?

r. La veo con curiosidad desde Alemania, con una cierta preocupación como española, pero con una gran confianza en que vamos a salir adelante. Espero que prevalezca la sensatez y que la dinámica económica que vemos en estos momentos se mantenga.

P. El retraso en la formación de Gobierno, ¿perjudica la recuperación?

r. Existen las condiciones para que en España prosiga en la senda de crecimiento de los dos últimos años.

P. Un partido como Podemos en un futuro Gobierno, ¿podría romper esa senda de recuperación?

r. La diversidad política es la norma de la democracia y puede contribuir a que haya un cambio dirigido por las distintas fuerzas políticas y a un mayor equilibrio en las decisiones. Cualquier partido extremista no puede tener cabida en un entorno democrático. Debe haber decisiones compartidas, pero para nada extremismos que suenan hasta arcaicos. Yo leo los periódicos españoles todos los días. Al final, en Alemania existe una percepción de que España se ha recuperado y que ha hecho enormes esfuerzos. Todos deseamos que esa recuperación se mantenga.

P. Pasan los años y seguimos hablando de la fragmentación del mercado en España y de la dificultad para que los pacientes accedan a algunos fármacos innovadores.

r. Es absolutamente indisociable la situación de la industria farmacéutica con la situación sanitaria en España, donde hay un mercado altamente proteccionista y con un entorno que está financiado con fondos públicos. El problema de sostenibilidad en el futuro de la prestación sanitaria requiere que los diferentes stakeholderes se sienten a hablar. No es un tema coyuntural, hay que hablar de solución estratégica, que por un lado permita la sostenibilidad del sistema, y a la vez faculte a un sector como el farmacéutico continuar comercializando la innovación. Y esto no siempre está tan claro.

P. ¿Qué papel debe tener la industria?

r. Debemos ser parte de la búsqueda de soluciones. Pero el acceso a la innovación es un objetivo irrenunciable, porque hablamos de novedades terapéuticas que añaden valor para enfermedades en las que no hay tratamientos alternativos. Es irrenunciable que la sanidad española dé cabida a los fármacos innovadores. Los mecanismos de financiación han de revisarse de una manera profunda para favorecer el uso de esas terapias. Debemos ser capaces de encontrar una agenda común entre el sector farmacéutico y los financiadores públicos.

P. ¿Qué tipo de mecanismos?

r. No tengo la solución. Este tema me emociona, aunque después de 10 años seguimos hablando de las mismas cosas. Es un asunto que ha exigido enormes esfuerzos al sector farmacéutico, que ha visto en riesgo sus objetivos de innovación. Además, el sistema de financiación tiene más problemas que el gasto farmacéutico. Tenemos que elegir. No podemos tener todo. La solución pasará por abordar de una manera más eficiente los problemas estructurales, como el problema de financiación y no solo en el caso de los fármacos.

P. ¿Por ejemplo un copago?

r. No quiero hablar del copago. Es políticamente incorrecto.

P. ¿Está mal visto decirlo?

r. Ahora ya existe un nivel de copago para los fármacos según las rentas. Ya se han establecido medidas en función de los ingresos. Quien más tenga debe pagar más, igual que pagamos a Hacienda. Este tema no debe tratarse solo a nivel político, porque tiene un altísimo componente de reformas para asegurar la sostenibilidad del sistema, ya que los fondos públicos son limitados. Si queremos siguen garantizando la equidad, hay que ir a reformas estructurales. Hay que planteárselo como un pacto de Estado, con todos los actores implicados, y mirando el largo plazo. Lo que no ayuda es que se siga considerando un tema político tabú y la industria se siga considerando como el malo de la película. No refleja para nada la situación, ya que el sector farmacéutico está haciendo un enorme esfuerzo por traer innovaciones terapéuticas para solucionar enfermedades muy graves y crónicas y esto tiene un coste.

P. Hablando de malos de la película, la industria no se quita la mala reputación.

r. ¿Estamos libres de que un empleado pueda tener una conducta poco ética? Pues seguramente no, pero pienso que no hay nada mejor que la ética y la innovación como carta de presentación. La mala imagen del sector farmacéutico es altísimamente inmerecida. Si todavía existe esta percepción es porque solo se ha comunicado lo malo. No se muestra que la industria ha contribuido a curar muchas enfermedades ni a los profesionales con un gran talento en el sector. Yo tengo la enorme responsabilidad, como ejecutivo senior, de que se nos conozca por las contribuciones que hacemos a la salud. Las críticas injustificadas y poco factuales al sector farmacéutico me producen una enorme frustración.

Fuente: Cinco Días