Archivo por meses: agosto 2015

EEUU aprueba el uso del primer medicamento producido en una impresora 3D

La Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés), institución conocida por su enfoque conservador, ha autorizado el uso de primer medicamento sujeto a prescripción médica producido en una impresora 3D.

El medicamento llamado Spritam, que se prescribe a las personas que sufren ciertos tipos de convulsiones causadas por epilepsia, ha sido producido con éxito por la compañía farmacéutica privada Aprecia Pharmaceuticals (con sede en el estado de Ohio), informa ‘The Guardian’.

Aprecia Pharmaceuticals anunció este lunes que la FDA autorizó su fármaco Spritam para adultos y pacientes menores de edad. El medicamento ha sido fabricado con una impresora 3D y se disuelve en líquidos.

Está previsto que Spritam sea lanzado a nivel nacional el primer trimestre de 2016. Además, Aprecia Pharmaceuticals ha anunciado que planea desarrollar otros medicamentos neurológicos utilizando su plataforma 3D.

En este sentido, los médicos de todo el mundo recurren cada vez más a la impresión 3D para crear implantes para pacientes con enfermedades y lesiones raras.

Fuente: Telecinco

Una terapia celular española, más cerca del mercado

Eduardo Bravo, consejero delegado de Tigenix.

La empresa biotecnológica Tigenix, participada en un 21,3% por Grifols, comunicó ayer que los resultados de la última fase de los ensayos clínicos de su terapia celular CX601 han sido positivos en seguridad y efectividad, por lo que seguirá adelante en el desarrollo y se acerca al hito de llevarlo al mercado.

“Estos resultados positivos permiten la presentación del registro en Europa en el primer trimestre de 2016”, aseguró en un comunicado la empresa, que cotiza en Bélgica, pero tiene sede en Madrid, donde se desarrolla la I+D.

Esta noticia se suma al avance de esta terapia celular de Tigenix en EEUU, donde a principio de agosto la agencia del medicamento (FDA en sus siglas en inglés) aprobó el estudio en fase III (la última etapa de ensayos clínicos). El fármaco Cx601 está indicado para el tratamiento de fístulas complejas en pacientes con enfermedad de Crohn.
El mercado potencial de esta terapia alcanza los 400 millones de euros (200 en Europa y 200 en EE UU).

“Es un logro histórico para Tigenix”, aseguró Eduardo Bravo, consejero delegado de Tigenix. “Estos resultados positivos, junto con la reciente aprobación por parte de la FDA de nuestro diseño del estudio fase III en Estados Unidos, nos permiten avanzar a toda velocidad con Cx601 para ponerle a disposición de los más de 100.000 pacientes que sufren cada año esta grave enfermedad”, añadió.

En noviembre de 2013, Grifols pasó a convertirse en primer accionista de la biotecnológica. Además, la empresa catalana suscribió en marzo una emisión de bonos convertibles por 25 millones, con lo que se prevé que para dentro de tres años controle el 40% del capital.

Compra de Coretherapix

Además, a finales de julio, Tigenix protagonizó uno de los grandes movimientos del sector biotech, ya que adquirió su rival Coretherapix, perteneciente a Genetrix y dedicada al desarrollo de terapias celulares cardiólogas, por 267 millones, sujetos al cumplimiento de una serie de hitos comerciales. Además, los planes de la empresa pasan por salir Bolsa a EE UU a medio plazo si los resultados médicos son positivos.

Fuente: Cinco Días

Neuron Bio se dispara en el MAB tras patentar un compuesto en Japón

Los títulos de Neuron Bio se han llegado a disparar más de un 13% en la apertura de este miércoles, hasta los 1,68 euros, después de anunciar la patente de su compuesto neuroprotector en Japón.

Según ha comunicado la compañía, que cotiza en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), la Oficina Japonesa de Patentes (JPO) ha concedido a Neuron Bio la patente de un compuesto neuroprotector, derivado de la simvastatina, que ayuda a prevenir los procesos de neurodegeneración asociados a la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades asociadas a la edad, y con potencial utilidad también en diferentes patologías del sistema nervioso central.

La compañía, especializada en el desarrollo de proyectos de biotecnología para su aplicación en la industria farmacéutica, ha destacado que este compuesto es la molécula de su propiedad que se encuentra en una fase de desarrollo más avanzada de entre las de su portafolio.

El presidente de la compañía, Fernando Valdivieso, ha subrayado que esta nueva concesión abre a Neuron Bio las puertas del mercado asiático y la sitúa en un marco estratégico para sus futuras operaciones comerciales, al ser Japón uno de los siete mayores mercados farmacéuticos.

Este compuesto ha sido desarrollado por Neuron Bio a partir de sus proyectos de búsqueda de derivados estatinas neuroprotectoras, que dieron comienzo en enero de 2007. La solicitud de patente se efectuó en octubre de 2009 y ha sido ya concedida por la Oficina Europea de Patentes y por la Oficina Japonesa de Patentes.

Fuente: Expansión

Los precios de los medicamentos se examinan bajo el microscopio

¿Cuál es el valor de los ‘medicamentos de precisión’ que salvan vidas? Si creas un medicamento que cura una enfermedad anteriormente difícil y cara de curar, ¿cuánto deberías cobrar por tu invento?

¿Deberías fijar el precio a un nivel relacionado con el costo de desarrollo y fabricación? O ¿deberías elevar el precio de acuerdo con el “valor” que consideras le estás ofreciendo al paciente — aun si sobrepasa por mucho lo que el mercado pueda soportar?

A la industria farmacéutica le cuesta poco trabajo responder a esta pregunta. Cada vez más adopta agresivamente la opción basada en el valor.

Tal vez el mejor ejemplo sea Sovaldi, un tratamiento exitoso recientemente lanzado para el potencialmente fatal virus que daña al hígado: hepatitis C. A diferencia de medicamentos anteriores que tienen efectos secundarios desagradables y sólo curan a una tercera parte de los pacientes, elimina el virus en cerca de 95 por ciento de aquellos que se someten a un tratamiento de doce semanas con muy pocos efectos secundarios.

El problema es el costo. El fabricante de Sovaldi, Gilead Sciences, ha puesto un precio de lista para ese régimen de US$84,000.00.

La compañía lo justifica pues se compara favorablemente con el costo de un trasplante de hígado para aquellos pacientes cuya condición ha degenerado en cirrosis. Pero éste es un tratamiento que se hace como un último intento para sólo una minoría de casos.

Más de tres millones de estadounidenses tienen hepatitis C, y en el mundo hay un estimado de 150 millones que la padecen. El tratamiento de esos pacientes en EEUU costaría casi US$300 mil millones — una cantidad que rompe cualquier presupuesto de los ya abrumados sistemas de cuidado de salud.

El precio de Sovaldi, por supuesto, ha encantado a Wall Street y Gilead está valuada ahora en US$170 mil millones, más que Merck, la quinta compañía farmacéutica en el mundo de acuerdo a ventas. Pero ha creado considerable animadversión entre los sistemas de salud que ahora tienen que pagar. Medicare y Medicaid, dos programas públicos estadounidenses de seguro médico, pagaron hasta US$6 mil millones a Sovaldi el año pasado (de un total de US$12 mil millones de ventas mundiales). Ahora Medicaid dice que no tiene otra opción más que racionar el acceso a los casos más serios.

Jeff Myers, jefe de Medicaid, compara la conducta de Gilead desfavorablemente con la de otros inventores de medicamentos en el pasado. “Si Jonas Salk hubiera cobrado por la vacuna del polio como Gilead, aun tendríamos polio”, refunfuña. El economista Jeffrey Sachs es aún más mordaz: “Este margen de beneficios sobre el costo de Gilead está cerca de 1000 por 1, probablemente un récord mundial”.

Gilead no está solo en el hecho de poner precios muy altos a los ‘medicamentos de precisión’. Vertex, otro grupo farmacéutico prometedor, recientemente lanzó Kalydeco, una píldora contra la fibrosis cística que cuesta US$300,000 al año. Praluent, de Sanofi, un nuevo tratamiento para el colesterol, se va a vender a US$14,600, comparado con las estatinas que cuestan unos cuantos cientos de dólares al año. Estos precios ayudan a explicar por qué la cuenta total de medicamentos de EEUU subió 14 por ciento en 2014.

Establecer el precio basado en el valor puede sonar factible. Después de todo, muchos sistemas de cuidado de la salud tienen un tipo de contabilidad que le confiere un costo a la vida — por más que suene poco moral. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido ha creado cifras complejas para calcular los “años de vida de calidad ajustada” — la cantidad que podría pagar por un año de vida adicional que de otra forma el paciente hubiera perdido.

Pero es muy cuestionable si éste debe ser el modelo correcto para ser usado por las compañías. Pensemos en los negocios en que el uso del modelo basado en el valor es común. Las líneas aéreas lo utilizan para vender lugares escasos en vuelos populares. Los fabricantes de artículos de lujo lo usan para justificar precios para bienes que están fuera de toda proporción con el costo de producción. Como dice el economista del cuidado de la salud Jack Scannell, es una manera de cobrar más.

El público acepta todo esto pues puede responder perfectamente yendo a otro lado — no tomando ese vuelo a Bali, por ejemplo, o rechazando esa bolsa de Chanel. Pero ése no es el caso con los remedios que salvan vidas, especialmente cuando la alternativa no existe o es mucho menos efectiva. Esta maximización agresiva del valor también cae mal en un sistema de patentes que suprime la competencia al conceder a una compañía farmacéutica un monopolio legal por cierto tiempo para vender un medicamento que ha descubierto.

El racionamiento es la última consecuencia de los precios altos de medicamentos. Poco sorprendentemente, esto no es popular y causa una reacción. En algunos estados en EEUU, hay políticos que buscan promulgar leyes para forzar a las farmacéuticas a revelar más información acerca del costo de producción de sus remedios excepcionalmente caros. Inclusive se habla de poner límites a los precios.

La industria dice que esos límites sólo provocarían una fuga de capitales, recortando la innovación y eventualmente dañando a pacientes. Pero es un argumento difícil de mantener cuando compañías como Gilead y Vertex están logrando márgenes brutos del 90 por ciento y el precio de las acciones está por el cielo. La innovación farmacéutica ha sido uno de los grandes éxitos del siglo pasado, mejorando las vidas de las personas en una forma importante alrededor del mundo. Pero si seguimos en este camino, la industria deberá aprender a fijar sus precios con más cuidado.

Fuente: Diario Libre

Un pastel muy deseado: la caída de patentes de los biofármacos

Uno de los grandes avances de la medicina en los últimos años han sido los medicamentos biológicos, normalmente anticuerpos, que han salvado miles de vidas, por ejemplo, a pacientes con cáncer. Su producción es cara, su coste para los sistemas sanitarios es alto y los ingresos que aportan a las compañías farmacéuticas son muy considerables. Pero en los próximos cuatro años, gran parte de estos superventas habrán perdido su patente, y entonces entrarán los biosimilares (copias elaboradas por otras compañías). En juego hay miles de millones de euros en ventas por cada uno de ellos.

En la actualidad, el 27% de ventas de terapias en Europa corresponde a biofármacos, con un crecimiento superior al 5% anual, según datos de la consultora IMS Health, por encima del 1,9% del total del mercado. Comúnmente están enfocados a patologías como el cáncer o enfermedades autoinmunes.

El mercado actual de los biofármacos se mueve en unas cifras de alrededor de los 50.000 millones en el mundo. Para 2020 está previsto que los biosimilares (fármacos sin patente) se haya comido un parte de ese pastel de más de 6.000 millones, desde unos niveles prácticamente inexistentes en la actualidad.

El fármaco que más ingresos produce en el mundo es el antiinflamatorio Humira, que aportó 11.844 millones de dólares (10.740 millones en euros) en ventas al laboratorio Abbvie en 2014. De momento, esta compañía de EE UU puede estar tranquila hasta 2018, cuando finalice la protección de su patente. Pero cuando la pierda, previsiblemente algunos rivales ya tendrán preparado un biosimilar para quitarle cuota de mercado.

Los biosimilares son medicamentos biológicos que son aprobados cuando los originales pierden la patente, igual que un genérico accede al mercado cuando un fármaco químico cede sus derechos de exclusividad. El negocio es muy nuevo, donde pocas compañías cuentan con sustitutos.

Entre los 10 fármacos más vendidos en Europa, ocho son biológicos. De ellos, Herceptin y Mabthera (del laboratorio suizo Roche), Remicade (de Janssen) y Clexane (de Sanofi) ya han perdido la patente. Enbrel (de Pfizer), la cederá este año, Lucentis (de Novartis), el próximo año y, por último, Avastin (Roche) en 2019.

Aún así, entre los que ya han perdido la patente, solo Remicade cuenta con un biosimilar, que en España comercializan la multinacional Hospira, cuya compra por parte de Pfizer se hará efectiva en los próximos días, y la catalana Kern Pharma (con una licencia de la coreana Celltrion). Este biológico es un anticuerpo monoclonal para enfermedades como artritis reumatoide, colitis ulcerosa o psoriasis.

Los biosimilares han entrado a la sanidad pública española con una rebaja de alrededor del 25% del coste del original, lo que supone un importante ahorro en el gasto sanitario, ya que estos tratamientos tienen costes superiores a los varios miles de euros. Entre 2015 y 2019, según Aeseg (la patronal del genérico), expirarán las patentes de los medicamentos biosimilares más vendidos en el mercado, liberando 1.500 millones para las arcas públicas.

El próximo biosimilar que se espera es el de Herceptin. Aunque desarrollar estas copias biológicas no parece tan sencillo como hacerlo con un genérico convencional. De hecho, requiere entre 300 y 500 millones de inversión.

Actualmente pocos laboratorios se han lanzado a un reto tan exigente. El desarrollo y fabricación requiere nuevos ensayos clínicos con pacientes, que garanticen una seguridad y eficacia igual a la terapia original. Entre las grandes multinacionales que han decidido invertir en biosimilares, y así arrebatar cuota de mercado a los actuales líderes, se encuentran Pfizer, Sandoz, Mylan, Teva, Stada o Baxalta.

En EE UU, por su parte, la Corte Suprema aprobó el pasado julio el derecho del biosimilar Zarxio (de Sandoz) a competir con el original Neupogen (de Amgen). A partir de septiembre será el primer biosimilar en el mercado farmacéutico más grande del mundo.

Leer más: Cinco Días

Estados Unidos aprueba el viagra femenino

La Agencia del Medicamento de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) dio este martes el visto bueno a la primera píldora destinada a tratar el descenso de la libido en las mujeres. La llamada viagra para mujeres será producida por el laboratorio norteamericano Sprout Pharmaceuticals bajo el nombre de Addyi y está específicamente diseñada para tratar el trastorno de deseo sexual hipoactivo (TDSH), una bajada del deseo sexual en mujeres premenopáusicas.

Pese a su comparación con la famosa píldora azul, que actúa para ayudar a los hombres a alcanzar una erección o tratar ciertas deficiencias de testosterona, la viagra rosa, como también se la conoce, se centra en aumentar el deseo sexual, algo que no hacía ningún medicamento del ramo hasta ahora, ni para hombres ni para mujeres. Además, la mujer deberá tomarla de forma regular durante un periodo de tiempo y no solo justo antes de mantener una relación sexual.

Otra diferencia con la versión masculina es que Addyi irá acompañada de fuertes advertencias médicas -sobre todo alertando contra su uso junto con alcohol- debido a sus posibles efectos secundarios, desde hipotensión hasta la pérdida de consciencia. Los médicos que la prescriban (no se puede adquirir libremente en las farmacias) deberán recibir un entrenamiento específico. Además, tendrán que asegurarse de que la paciente conoce y comprende los riesgos que conlleva este medicamento y que rellena un formulario certificando que ha sido informada de los mismos.

“Los pacientes y los que prescriben (la píldora) deberían comprender totalmente los riesgos asociados al uso de Addyi antes de considerar este tratamiento”, subrayó la directora del centro de evaluación e investigación de la FDA, Janet Woodcock.

Un largo debate

La aprobación por parte de la FDA de la viagra femenina era algo esperado. Un grupo de expertos ya emitió una recomendaciónemitiendo su visto bueno en junio. No obstante, el anuncio fue celebrado como un hito, sobre todo por grupos de presión que habían acusado al organismo federal de medicamentos de exigir para un tratamiento dirigido a mujeres más pruebas que los que se diseñan para hombres.

Entre los que saludaron el anuncio de la FDA destaca en este sentidoEven the Score, una organización paraguas de 26 asociaciones que reclama un trato igualitario para los problemas de disfunción sexual de las mujeres. Su presidenta, Susan Scanlan, celebró en Twitter la noticia como un “avance para las mujeres”.

La directora de la asociación de consumidores (National Consumers League), Sally Greenberg, afirmó que la decisión de la FDA es “el mayor avance en la salud sexual de la mujer desde la píldora anticonceptiva”, destaca The New York Times.

No todo han sido aplausos. Algunos grupos acusan a la FDA de haber cedido a las presiones. Se oponían a la aprobación de un medicamento con demasiados efectos secundarios potencialmente peligrosos para tratar una condición médica con muchos interrogantes.

“Esto no es más que una mezcla de política, ciencia y dinero”, lamentó la psicóloga y terapeuta sexual Leonore Tiefer, que abogaba por que la FDA rechazara el medicamento. “Esta no es una droga que te tomes una hora antes de tener sexo. Tienes que tomarla durante semanas y hasta meses antes de ver siquiera algún beneficio”, dijo a la agencia AP.

Sin hacer mención específica a las críticas de uno y otro lado, Woodcock afirmó que la FDA “lucha por proteger y avanzar la salud de las mujeres”. La agencia gubernamental “está comprometida con el apoyo del desarrollo de tratamientos seguros y efectivos para disfunciones sexuales femeninas”, agregó en un comunicado.

Fuente: El País

Científicos proponen un nuevo método para evitar que un medicamento se quede en el camino

Muchos tratamientos que parecen ser prometedores en el laboratorio fracasan en los ensayos con pacientes. Ahora, para afinar su eficacia, un consorcio internacional de científicos propone un paso intermedio: realizar en ratones ensayos similares a los que se llevan a cabo en la clínica.

Antes de que una molécula se convierta en un fármaco que se venda en farmacias pasa por diferentes fases: de los ensayos experimentales en el laboratorio y con modelos animales llega a la clínica, donde el medicamento debe pasar por tres fases de ensayos clínicos para comprobar su efecto, la seguridad, la dosis, etc.

Participan, según la fase, individuos sanos y pacientes, y los ensayos se hacen con doble ciego: ni los voluntarios ni los investigadores saben quién recibe placebo y quién el tratamiento.

El tiempo que tarda un fármaco en llegar al mercado puede estar entre los 10 y 15 años.

Sin embargo, muchos se quedan por el camino, ya que los éxitos en el laboratorio no se pueden replicar en la clínica.

Por eso, un grupo de científicos, entre ellos varios españoles del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (CSIC) afiliados al Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), ha propuesto un paso intermedio y ha comprobado su viabilidad: un ensayo preclínico en modelos animales.

Se trata de pruebas similares a las que se hacen con pacientes, también con doble ciego, randomizadas y multicéntricas, ha explicado a Efe Anna María Planas, una de las firmantes del artículo en el que se detalla el proceso en la revista Science Translational Medicine.

Para demostrarlo, los investigadores, liderados por Arthur Liesz, de la Universidad de Múnich, escogieron un fármaco (un anticuerpo contra la molécula CD49d) que se usa para esclerosis múltiple y que está siendo estudiado para tratar el ictus isquémico (accidente cerebrovascular).

“Este anticuerpo se escogió justamente por estos datos contradictorios”, ha confirmado Planas.

Los investigadores de seis centros científicos utilizaron para este ensayo preclínico 315 ratones, a los que dividieron en dos modelos: uno con ictus isquémico grave y otro con un daño menor.

Los animales se distribuyeron aleatoriamente para recibir o bien el fármaco o el placebo y el tratamiento se administró en modo ciego.

Los científicos concluyeron que a los animales con mayor daño cerebral causado por el ictus el fármaco no les hizo efecto.

“Los resultados sugieren que el éxito del tratamiento puede depender del tipo y la gravedad del ictus isquémico, lo que podría servir para diseñar futuros ensayos clínicos”, según una nota de prensa de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

Según Planas, este estudio plantea por ejemplo que sería mejor separar a los pacientes según el grado de lesión para un ensayo clínico: “se trata de obtener resultados más fiables y rigurosos”.

Pero no solo, según esta investigadora, ya que afinar en la selección de candidatos a la hora de hacer un ensayo clínico, por ejemplo, podría también rebajar los costos de este tipo de estudios.

En definitiva, este trabajo demuestra la viabilidad de los ensayos preclínicos en ratones y proporciona una hoja de ruta para futuros ensayos, en cualquier patología, según esta científica.

“Nuestro estudio demostró inequívocamente que los ensayos preclínicos multicéntricos aleatorios son factibles, lo que ha sido puesto en duda la última década”, ha subrayado Gemma Llovera, de la Universidad de Múnich y otra de las firmantes del artículo.

Fuente: EFEfuturo

Europa promete que el TTIP no conducirá a incrementos de la factura farmacéutica

La Comisión Europea sigue trabajando en el desarrollo del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) con Estados Unidos, y sigue tratando de alejar fantasmas sobre él.  De hecho, asegura que esta iniciativa no conducirá a incrementos de la factura sanitaria en materia de medicamentos para los estados miembro de la Unión Europea.

Esto se debe, indica el documento al que ha tenido acceso Redacción Médica, a los temores expresados por varios colectivos de que el refuerzo de la protección a la propiedad intelectual que supone el TTIP se vaya a traducir en un que las compañías innovadoras impidan la salida de medicamentos genéricos. Sin embargo, la Comisión asegura que ya los laboratorios se benefician de su investigación en un entorno competitivo en el que los pacientes pueden acceder a nuevos medicamentos, y afirma que no va a hacer nada que pueda romper este “delicado equilibrio”, que, por otro lado, también supondría aumentar la factura de los sistemas nacionales de salud.

Asimismo, el texto reitera que ni la UE ni el TTIP se van a entrometer en el “derecho” de los estados a decidir qué fármacos financian públicamente y su precio. “Lo único que la legislación comunitaria exige de los gobiernos es que tomen sus decisiones de una manera clara y abierta”, así como razonada, indica el ejecutivo europeo.

Convergencia en inspecciones y la información para las aprobaciones

En cambio, refuerza la iniciativa de que haya una convergencia en los procesos de inspección de fábricas de medicamentos y que se compartan los criterios a la hora de aprobar nuevos medicamentos. “Queremos evitar la necesidad de que una empresa lleve a cabo los mismos estudios en dos ocasiones para que ambos reguladores de la UE y de Estados Unidos para aprobar su producto”, argumentan desde la Comisión.

Por otro lado,  se mantiene la apuesta por una legislación conjunta sobre biosimilares, aunque ya no se hace mención sobre la aprobación de manera coordinada de medicamentos genéricos.

Fuente: Redacción Médica

Farmaindustria: “El nuevo Código farmacéutico dará mayor confianza” Leer más: Farmaindustria: “El nuevo Código farmacéutico dará mayor confianza”

Experto en sistemas de autorregulación, José Zamarriego es el responsable de impulsar el Código de Buenas Prácticas de la industria farmacéutica en España, que obliga a los laboratorios a informar de las relaciones con los profesionales y organizaciones sanitarias y de pacientes que impliquen pago económico o transferencia de valor.
José Zamarriego. Farmaindustria

¿Cuándo se publicarán los primeros datos?

En el caso de los pacientes llevamos haciéndolo desde 2008. Ahora el nuevo Código indica que se debe publicar la información recabada de 2015, a partir del 1 de enero de 2016 y durante el primer semestre. Pensamos que las compañías tenderán a publicar en su página web estos datos más hacia el segundo trimestre de 2016.

¿Qué información ofrecerán los laboratorios?

Hay cuatro grandes conceptos: donaciones, actividades formativas y reuniones profesionales, prestación de servicios e investigación y desarrollo. El I+D sólo estará en agregado, es decir, cada laboratorio hará pública una única cifra de estas transferencias de valor, sin discriminar si ha sido a profesionales u organizaciones sanitarias. En los otros tres, no puede haber transferencias de valor a sanitarios a título individual relacionadas con donaciones ni patrocinios de actividades farmacéuticas.

¿Qué ocurre si el profesional se niega a dar su consentimiento?

Esa información se publicaría en una parte de la tabla reservada a profesional sanitario en agregado, donde hay tres categorías: el número de profesionales sanitarios que se incluyen en ese concepto, el importe agregado de transferencia de valor y qué porcentaje corresponde en agregado a nivel individual. La información ofrecida cuando no se tiene el consentimiento también es relevante porque se da el número de interrelaciones y el importe económico.

¿Va a encontrar Hacienda una mina de datos para explotar?

No está pensado desde un punto de vista fiscal, sino de generar confianza. Por supuesto que se asume que todas las obligaciones fiscales se cumplen a rajatabla, para eso tenemos el principio de legalidad. No hay ninguna duda de que cada una de las partes lo hará correctamente.

¿Hay espacio para declarar unos pagos y esconder otros?

Es una acción que nace a iniciativa europea y que las compañías asumen como propia. Nadie les ha impuesto nada. Es un sistema de autorregulación. El compromiso es hacerlo y hacerlo bien. Es inconcebible que se pueda interpretar que esto no lo pongo porque no me interesa, ya que estarían llevando a cabo una ocultación por unos intereses que no se podrían explicar y estaríamos hablando de otra cosa.

Fuente: El Economista

Teva será el mayor fabricante de genéricos tras comprar Allergan por 36.800 millones

La farmacéutica israelí Teva Pharmaceuticals Industries Ltd. ha acordado comprar el negocio de genéricos de Allergan Plc por 40.500 millones de dólares (36.800 millones de euros), entre efectivo y acciones. Así mismo, pondrá fin a su oferta hostil por Mylan NV, iniciada en abril.

Del total, Teva abonará 33.750 millones de dólares (30.700 millones de euros) en efectivo y el resto,6.750 millones de dólares (6.100 millones de euros), en acciones. Esto representa un estimado por debajo del 10% de participación accionaria en la compañía ampliada, según ha anunciado Teva en un comunicado.

Este acuerdo convierte a Teva en el mayor fabricante mundial de medicamentos genéricos, y a su vez, le otorga mayor poder de negociación con los gobiernos y las compañías de seguros de salud privados. También permite que deje a un lado su idea de hacerse con Mylan, acuerdo que parece imposible por el momento.
La adquisición prolonga una ola de fusiones que se ha propagado sobre la industria de la salud. Losacuerdos entre farmacéuticas anunciados este año alcanzan los 180.000 millones de dólares(163.800 millones de euros), según datos compilados por Bloomberg. Esta cifra se encuentra próxima a batir los 200.000 millones de dólares (182.000 millones de euros) del año pasado.

Allergan, propietaria del exitoso tratamiento contra las arrugas, Botox, había informado por su parte el domingo pasado que comprará la empresa de biotecnología Naurex Inc., que está desarrollando un antidepresivo de acción rápida. Se espera que la transacción de 560 millones de dólares (509 millones de euros) se cierre antes de fin de año.

Un conflicto amargo
Teva llevaba varios meses tras la firma de un acuerdo de 40.100 millones de dólares (36.500 millones de euros) para comprar Mylan y, de este modo, consolidar su papel de líder de la industria. Sin embargo, sus intentos se vieron frustrados ante la negativa de Mylan.

La semana pasada, la fundación independiente de Mylan ejerció su opción de adquirir una serie de acciones que le permiten controlar la mitad de la compañía. Este movimiento dificultó aún más la situación y la posibilidad de que Teva se ganara a la mayor parte de los accionistas. Abbott Laboratories, principal accionista de Mylan, ya explicó en junio que respaldaría el plan de Mylan para evitar su venta a Teva.

Mylan por su parte, está llevando a cabo diversas estrategias para poder adquirir a su competidor,Perrigo, cuya sede se encuentra en Dublín. Perrigo que se encarga de la prescripción de medicamentos, con y sin receta, ha rechazado hasta ahora los 33.000 millones de dólares (30.000 millones de euros) de la oferta de Mylan.

Teva ha elegido a Barclays y Greenhill & Co. como sus asesores financieros; mientras que Sullivan & Cromwell LLP y TTulchinsky Stern Marciano Cohen Levitski & Co se encargan de su asesoramiento legal.

Allergan, por su parte, es el resultado de otra fusión reciente. Actavis Plc acordó comprar la compañía por 66.000 millones de dólares (60.000 millones de euros) en noviembre de 2014, tras pasar varios meses de bloqueo en su conflicto con Valeant Pharmaceuticals International Inc., otra farmacéutica rival que había iniciado un esfuerzo hostil de adquisición ese mismo año. Finalmente, el acuerdo se completó en marzo.

El mes pasado, Actavis renombró la empresa combinada como Allergan. Esta combinación ha dado lugar a un gigante de la salud con una estimación de más de 20.000 millones de dólares (18.200 millones de euros) para las ventas anuales de este año. En 2014, el negocio de los genéricos generó ventas de 6.750 millones de dólares (6.100 millones de euros).

Actualmente, el jefe de genéricos de Teva es Siggi Olafsson, un ex ejecutivo de Actavis.

Fuente: Cinco Días